De la mano de las artistas Ana Cabot  (España) y Gabriela González (México), llegó a la competencia del séptimo Festival Internacional de Cine Todos Somos Diferentes el cortometraje Como pez en el agua, para deslumbrar al público con una propuesta inédita.

Con el filme, las integrantes de la compañía Chiplote Teatro, especializado en teatro de sombras, demostraron que tras un profundo proceso creativo y de reinventarse en medio de la pandemia, ese arte escénico puede llevarse a la pantalla grande para relatar historias reales acerca de personas con discapacidad.

En la siguiente entrevista una de sus creadoras, la artista Ana Cabot, habla de la motivación de la compañía y analiza el proceso a través del cual dieron vida a la obra que conquistó a todo el público del certamen.

¿Qué les inspiró para crear la narrativa de esta obra audiovisual?

En muchas ocasiones, para la creación de nuestras historias buscamos inspiración en nuestros entornos más cercanos y este es el caso del cortometraje Como pez en el agua, que surge a raíz de nuestra experiencia personal y convivencia con personas con discapacidad en las que, a título personal, nos manifiestan que en ciertos entornos naturales se encuentran más cómodas, con menos barreras, o incluso encuentran una cierta predictibilidad del orden natural/accidental de la geografía que no encuentran en los entornos urbanizados y diseñados por el ser humano.

A raíz de este aspecto decidimos centrarnos para la historia en un pensamiento recurrente que encontramos en algunas personas con movilidad reducida y es la sensación de libertad cuando están en el agua, desplazarse de forma autónoma sin encontrar barreras arquitectónicas que limiten su capacidad de movimiento es algo que los pone en una situación de igualdad con el resto, y de ahí nace la historia: una chica joven con movilidad reducida que cuando está en el agua se imagina como sirena.

¿Cómo vivieron el proceso creativo para dar forma al relato desde la mirada de la inclusión de forma colectiva?

El proceso creativo no fue algo sencillo pues teníamos varias cosas en claro, la primera y más importante, es que no queríamos que se supiera que la joven era usuaria de silla de ruedas hasta el final para que así las y los espectadores pudieran empatizar con la joven más allá de su condición. Creemos que hay muchos prejuicios hacia las personas con discapacidad, pero también es la ignorancia y falta de empatía la que lleva a muchas personas a no pensar que es necesario crear y respetar las medidas inclusivas que garanticen la accesibilidad y por tanto la igualdad de oportunidades. Hay pequeñas acciones que pueden ser completamente revolucionarias en cuestión de autonomía para la vida de las personas con discapacidad, como es el caso que se presenta en esta historia.

La segunda es que buscábamos que el relato se apoyara más en la imagen que en la palabra, y de esta forma poder dar mucho más fondo y contenido a un relato de corta duración, donde la poética hiciera que las y los espectadores pudieran tomar una actitud activa por medio de la interpretación de las imágenes en cuanto a la historia, al problema y a la solución.

Por último, consideramos importante que si abordábamos la historia desde una perspectiva colectiva en torno a la necesidad de crear medidas inclusivas y la riqueza cultural que nos da la diversidad, no sería únicamente la historia de las dificultades que afrontan las personas con discapacidad, sino la de todas las personas que sufren discriminación por salirse de aquello que se tipifica como “normal” o “socialmente aceptado”.

Finalmente, ¿Cuál crees que es el aporte de este tipo de iniciativas al entorno audiovisual?

Consideramos muy importante que existan iniciativas como este festival donde las y los directores y protagonistas de las historias nos muestren otras realidades de vida, poniendo el foco de atención en otros temas a los que estamos acostumbrados y que constantemente nos muestran en los medios, películas, series, etc. Esto inevitablemente nos lleva a la formación de público y que, en definitiva, son quienes consumen los contenidos; por tanto, si queremos que en un futuro cambien las historias y protagonistas que nos muestran los grandes medios y productoras del entorno audiovisual, también habrá que cambiar los intereses de las y los consumidores, pues al final los contenidos se crean para ser consumidos por ellos. Ojalá en cada país hubiera al menos un festival como este.

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