Sanchos: Una invitación a conocer la vida del Quijote del colegio ICEDUC de Antofagasta

El cortometraje ganador de la categoría Organizaciones de y para la Discapacidad y establecimientos educacionales es una invitación a ahondar desde una mirada nueva en el género documental.

A pocas semanas de haber conquistado la categoría Organizaciones de y para la Discapacidad y establecimientos educacionales, del octavo Festival Internacional de Cine, Todos Somos Diferentes, la directora antofagastina Leticia Orellana Osorio, ahondó en el proceso creativo de Sanchos.

El cortometraje que retrata la vida escolar y familiar de un particular estudiante del colegio ICEDUC de Antofagasta, se volvió todo un desafío para la profesional que tras concluir el proyecto descubrió una nueva mirada sobre el género documental.

¿Conocías el Festival de Cine Todos Somos Diferentes?

Si lo conocía desde versiones anteriores, incluso trabajé como técnica de producción en el año que ganó el cortometraje Pictograma del director antofagastino Iván Nuñez, fue una muy bonita experiencia y me alegro mucho de que con el pasar de los años este festival sigue vigente.

¿Cómo te llegó la invitación para dirigir Sanchos?

Es toda una anécdota porque fue una misión Quijotesca, desde el inicio. La profesora del colegio ICEDUC, Jesica Garcés, publicó en sus redes que tenía un alumno que quería cumplir sus sueños. Esa era la publicación que vio un familiar, me contactó con ella y hablamos un poco, en un momento que yo estaba muy ocupada. Me contó primero quién era Alexander, el protagonista del cortometraje, y todas las características que lo hacen un personaje súper especial. Contacté a Alexander y le mencioné que estaba complicada con los tiempos pero que si tenían un guion o algo avanzado, tal vez era posible.  Él me dijo que no había nada de eso, que su vida era la historia y que la quería contar a través de un cortometraje y que quería hacer su sueño realidad, con esas palabras. Ante esa solicitud fue imposible para mí pasar de largo y pese a todos los compromisos que tenía, acomodé mi agenda para estar en rodaje con ellos al menos cuatro días y así fue como llegué a dirigir Sanchos.

¿Cómo fue el proceso creativo para dar vida al cortometraje?

Pese a que fue en tiempo récord cómo surgió el proyecto, nosotros siempre bromeamos que, así como el Quijote y Sancho peleaban contra los molinos de viento, nosotros lo hacíamos contra los molinos de tiempo. Estábamos muy a contra tiempo y el rodaje se transformó en una misión, en donde también participó su familia y la profesora quien hizo la producción ejecutiva. Partimos en su casa en donde nos recibió su abuelo-papá, su abuela-mamá y su padre, quien es sumamente presente en la vida de Alexander. La idea inicial era muy cercana a un reportaje, que no es mucho mi lenguaje, y luego se pensó en ficción, que se complicaba por los tiempos. Ahí propuse el género documental desde una propuesta narrativa con elementos que se referían a los sueños, gustos e intereses del protagonista. En esa reunión me entero de que él hace tres años que escribe la obra de teatro, La Casa Perfecta, y que ya lleva 60 páginas con la ayuda de su abuelo quien transcribe los textos, debido a la discapacidad de Alexander, eso me pareció muy poético. El argumento está en como las manos de su abuelo se transforman en las herramientas de Alexander para crear. El estudio antropológico que hacemos los directores al plantear un documental yo lo pude realizar al entrar en ese hogar, en su habitación, por ejemplo, lo primero que vi fue una figura de el Quijote y Sancho Panza. Todo eso se sumó al apoyo y modificaciones que ha hecho el colegio para acoger al protagonista de este cortometraje. Es eso lo que queríamos poner en valor, incluyendo también a los profesores que siempre han sido incondicionales con él.

Como directora de cine, ¿qué aprendiste del proceso de creación inclusivo en donde también participa la familia del protagonista?

Mi aprendizaje fue aceptar que la narración puede variar a la mitad de una producción, puede dar un giro la idea y a partir de eso, ir en busca de ese plano que no tenías previsto. En esta ocasión, yo hice un montaje a mitad de rodaje porque sentí que algo nos faltaba que algo omitimos, y era mostrar ese elemento de la vida de Alexander que tiene que ver con su niñez. Por eso incluimos material de archivo, registros que tenía la familia, entonces la participación de la familia es detrás de cámara de manera constante a lo largo de su vida también. Por eso me quedó como aprendizaje el poner atención a la familia, al entorno del protagonista en el contexto de un documental.

Leticia Orellana Osorio, directora del cortometraje.

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